Mi Feria

6 noviembre, 2018 lifestyle

La infancia es un refugio de adulto.
Viajar a ella es algo balsámico y reparador, la solución a un mal día. Cada vez que, por lo que sea, somos capaces de trasladarnos a esa época lo sentimos así. Allí la felicidad era tener en una mano un dulce y en la otra una ficha para el “Saltamontes”. El respeto se ganaba conduciendo un coche de choque y parando en mitad del viaje, chocándote torpemente contra el bordillo para decirle al colega de turno: “Súbete anda!”
En mi feria yo vuelvo a ser un niño, en mi feria vuelvo a mi infancia.

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